Por el principio.

 

Gracias.

 

Mentiras, pilas pues: papel y lápiz.

 

Quiero que pienses en la estrategia como en la receta para la torta; planear una estrategia es definir todo lo que pasa antes de la creación misma del contenido. Por eso aquí no te voy a hablar de horas de publicación ni de los hashtags más usados, aquí lo que quiero es que hagas introspección: que dejes de mirar hacia afuera; hacia los likes y las estadísticas. Y que empieces a mirar hacia adentro; hacia la esencia y los porqués.

 

El primer paso en la creación de la estrategia es definir cuál es la voz de tu marca. No es lo mismo cómo vende limonada una abuelita, que como vende limonada un niño de 10 años. La voz de la marca es lo que regula el tono de comunicación, es la base sobre la cual podemos salir a contar al mundo aquello que tenemos para ofrecer. Sin una voz de marca clara corremos el riesgo de caer en uno de dos abismos: o terminamos hablando como todo el mundo o terminamos siendo más robóticos que EVA la de Walle.

 

El ejercicio de construir la voz de marca es tan propio como el de elegir la ropa interior todos los días. Cada marca es un universo de particularidades, el reto en este punto es identificar la mayor cantidad posible de elementos propios de la marca y registrarlos juntos como una guía de lenguaje. Aquí se vale sollársela (Word dice que esta palabra no existe, pero YOLO), sentarse con una o dos copas de vino y tener conversaciones imaginarias. Entre más robusta sea la construcción de esta voz, más fácil será contar el cuento.

 

Una vez tienes eso, lo segundo a lo que deberías dedicarle tiempo y cabeza es a mapear los objetivos de comunicación: qué quieres que la gente entienda de tu marca, cuáles son las frases con las que van a definirte cuando le cuenten a sus amigos de tu existencia, qué es lo que vas a provocar en ellos, por dónde vas a diferenciarte del resto.

 

Hacerse estas preguntas es como embarcarse en un proceso de sico-análisis: habrá momentos de frustración, saldrán más interrogantes que respuestas y seguramente terminarás filosofando sobre el porqué de la vida misma. Pero es vital que construyas ese mapa de propósitos, porque se volverá el Waze de tu contenido: esa  plataforma que sabe la mejor ruta para evitarse todos los obstáculos (aunque a veces te mande por pasadizos más escondidos que la ciudad de Atlantis).

 

Finalmente una vez tienes tu voz identificada y tus objetivos mapeados, vas a salir con una lupa a hacer Content Hunting. ¿Qué, what? Yes mister: Content Hunting, o sea: búsqueda de contenido.

 

En investigación hay una vaina que se llama Estado del Arte, es el momento donde toca meterse a la biblioteca a ver lo que han dicho y hecho otros sobre el tema que uno anda indagando. Con el fin de no caer en obviedades y de no repetir errores ajenos. El Content Hunting es primo hermano de este momento.

 

En plastilina: vaya y stalkee a todo el que tenga un proyecto parecido al suyo. Vea qué están haciendo bien, pero vea, sobre todo: qué les está haciendo falta. Porque es en esos vacíos donde será más fácil generar valor a otros.

 

OJO: (en mayùscula) usted va a hacer esto NO para copiarse (¿si leyó bien el no?) sino para INSPIRARSE, para poner su cabeza en modo creativo y no arrancar de cero y más perdido que Dory.

 

El Content Hunting le servirá para darse cuenta de que usted no está inventando el agua tibia, de que hay otros allá afuera (posiblemente más tesos que usted *Entra emoji de llanto desconsolado) haciendo cosas increíbles. Para bajarle los humos al ego y subirle el volumen al motor del esfuerzo.

 

Ah sí, y si usted llegó hasta aquí y se está preguntando: Sara, pero yo ya empecé a comunicar mi marca, qué hago, me devuelvo?. Tengo para decirle: yo ya me vestí, pero no me he bañado, ¿qué hago, me devuelvo?

 

Ajá, sin pereza: arranque y arranque bien.

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