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Sara Be.

Humans of Instagram: @lalibretamorada

By Sara Be.3 Comments

A Mariana la conocí una tarde en un café de pasillo. Conversamos como dos viejas amigas y nos reímos como si la risa fuera el remedio que buscábamos. En esa cita, que era corta pero se volvió larga, supe de su proyecto: La Libreta Morada y de cómo había decidido emprender sin la más mínima idea del carrusel en el que se estaba montando. 

Antes de que fuera negocio, La Libreta fue Instagram. Mari empezó al revés: primero con el contenido, después con el producto. Y en ese arranque se volvió una experta curadora de contenido y una maga del storytelling. Su revés fue el paso mejor dado porque le quitó el estrés de venta y le dejó limpio el propósito de crear comunidad. 

Si tuviera que elegir mis copies favoritos, escogería los de Mari sin pensarlo dos veces. Todo lo que escribe me provoca leerlo y eso que mi boda no es un proyecto cercano. Esta mujer que hoy vine a presentarles se ha ganado mi admiración profunda, espero que en estas 5 respuestas alcancen a conocerla y a nutrirse de su inmensa sabiduría. 

Sin más preámbulos, con ustedes: 

Mari, o como Instagram la llama @lalibretamorada 

 

¿Tres consejos infalibles para inspirarse?

Inspirarse. Inspirar. Cuando decidimos unir un oficio y un verbo: periodismo + inspirar, para hacer de esta Libreta morada una empresa, sabíamos que ese camino de inspirar a veces resultaría complejo, porque es un verbo al que se acude tantas veces que, al final, va perdiendo significado. Porque, inspirar, no es copiar. 

¿Qué es entonces? Siempre nos aparece este interrogante, porque siempre vamos en busca de él. Cuando creemos encontrar la respuesta, nos surgen más preguntas. Por el momento, hay una que se nos antoja válida: inspiración es todo aquello que nos mueva las fibras al punto de motivarnos a hacer algo con esas emociones. Nosotros, por ejemplo, escribimos. Y tú, Saris, por ejemplo, nos inspiras.

Tres consejos infalibles para inspirarse se resumen en uno solo, pero contundente: vivir, vivir, vivir. Vivir de verdad es lo que nos propicia material para crear. Vivir, con los cinco sentidos muy despiertos, con los ojos bien abiertos. Vivir, y no siempre seguir reglas o tradiciones: la combinación más sorprendente casi siempre resulta de la suma de intuición + práctica. Vivir, y apreciar, saber observar. La vida misma, los viajes que hacemos, los libros que leemos, las películas que vemos, los espacios que habitamos, las personas que admiramos, las cuentas que seguimos son el bombillito que prende la luz. Vivir, y no compararnos: entrar en una competencia infinita bloquea tu naturaleza, genera presiones innecesarias. Para crear tu propia voz, olvídate de los demás. Vivir, reconocer que la inspiración está en todas partes, incluso en eso que aparentemente no tienen nada que ver con lo nuestro. Vivir, y entender que no forzar la inspiración es la clave. Vivir, y adoptar como mantra que ver y no copiar se llama respetar.

 

¿Cuál dirías que es la receta para triunfar en Instagram?

Aceptar que la receta no es la misma para todos. Ni los ingredientes, ni las cantidades ni el orden en el que los mezclo. Lo que a mí me funciona, a otra persona quizás no.  La gente está obsesionada y cree que el éxito en Instagram es producto de una fórmula mágica que se replica: ¿a qué horas publico?, ¿cuáles hashtag son ganadores?, ¿qué filtros debo usar en mis fotos?, ¿escribo copys largos entonces? Y se olvidan de trabajar en lo que de verdad importa: aquello que nos hace únicos. 

Todos tenemos algo diferente a los demás, hay que explorar ahí adentro y estar dispuestas a sacrificar mucho tiempo y energía en sacarlo adelante. Como en toda receta, debemos ir probando a medida que le damos el toque personal. Por supuesto que hay tendencias y elementos comunes que nos ayudarán a tener más éxito, pero de nada sirven si no tenemos claro nuestro propósito, nuestra esencia. 

En esta Libreta morada, por ejemplo, jamás utilizamos hashtags, nunca publicamos antes de las 9:00 a.m, no nos gustan las fotos pixeladas, escribimos mucho y pocas veces aparecemos frente a una cámara, aunque la teoría diga que los videos generan más engagement y cada vez más personas los hagan. A nosotros nos funcionan más las letras y, sobre todo, nos sentimos más cómodos así. Hace parte de nuestra apuesta periodística, así como algunas personas nos copian los textos enteros (descaradamente) y estos no tienen ningún efecto en su audiencia.

 

¿Un mensaje para la gente que está creando contenido pero se siente desmotivada por lo arduo del proceso?

Dar el primer paso es la mitad del camino. La otra mitad es un viaje sin regreso cuando se trata de un proyecto de vida. Recuerda siempre que nada que valga la pena es fácil, tampoco rápido. Hay que ser constantes, enamorarse del proceso, saboreárselo con sus momentos de dicha y sus momentos de incertidumbre, de angustia. 

No se construye una comunidad real de la noche a la mañana, es un trabajo de tiempo, de paciencia, de muchas horas sin dormir. Un trabajo que, a veces, está subvalorado. No te preocupes tanto por el número, preocúpate por darle siempre lo mejor a los que ya están. Con disciplina, amor y dedicación vas a ver los frutos. Delega, rodéate de personas que sepan hacer las cosas mejor que tú. Yo, por ejemplo, armé un equipo soñado con @nachomesa y @carecoco.

 

¿Que hubieras deseado saber cuándo empezaste a crear contenido que sólo sabes ahora después de varios años haciéndolo?

¡Muchísimas cosas! Con el tiempo hemos aprendido que priorizar no es más que renunciar. Que solo mantenemos el foco cuando les decimos no a muchas cosas. Y entender eso sí que nos cuesta porque la inseguridad, prima hermana de la culpa, siempre nos estará susurrando “cómo vas a desaprovechar esa oportunidad”. Renunciar a algunas alianzas o colaboraciones que nos encantarían, pero que en este momento no nos van a dejar avanzar. Renunciar a la publicación de muchos matrimonios, a los textos de páginas web de empresas que admiramos, a proyectos tentadores que nos darían más visibilidad, pero a cambio de cosas que no son negociables. 

Renunciar a personas, a sociedades. Hemos aprendido que Done is better than perfect y que muchas veces es el perfeccionismo el que nos impide que el ritmo fluya. Hemos aprendido, estamos aprendiendo y seguiremos haciéndolo, porque qué cosa más difícil, a valorar cada día más nuestro tiempo. A monetizar lo intangible. A cobrar por una consultoría de dos horas sin miedo, así como el doctor cobra por una cita médica y el abogado por la elaboración de un contrato. Y nadie les pide rebaja. 

A resignificar la labor del comunicador/periodista, a educar a nuestros clientes, a reconocer nuestros talentos. Crear contenido es mucho, muchísimo más que: “Vení, vos que escribes tan lindo, decime qué pongo en esta foto”, “redáctame una carta bonita para despedirme”, “ayúdame con los votos” ,“escríbeme un manifiesto sencillo, cortico, para este brochure, a ti te fluye rápido”. 

De nada sirve una idea espectacular proyectada en un Excel con todos los números organizados sobre el software de última tecnología si no lo sabemos comunicar correctamente. Las letras son tan importantes como los números. Por eso el buen contenido vale, porque también es una inversión. Una inversión que toma tiempo, que es producto de un conocimiento adquirido y que exige, además, toda la creatividad.

 

¿Si tuvieras que decir 3 cosas por las que crees que @lalibretamorada ha tenido éxito, qué tres cosas escogerías?

Si La libreta morada tuviera manos y pies, en su bolso cargaría siempre un espejo, una lupa y un lapicero. Una vez a la semana iría a comerse un helado para analizar, evaluar y trabajar en las tres variables sobre las que se construye: ¿cómo me veo?, ¿a quién le hablo?, ¿qué le digo?

1.

¿Cómo me veo? Estamos en una plataforma muy visual. Insistimos: el deseo entra por los ojos. Disfrutamos cuidar la estética de nuestro feed, somos muy exigentes con la calidad de las fotos y los videos que publicamos y le dedicamos tiempo a nuestro top 9 (las primeras nueve fotos de Instagram) que funcionan como una tarjeta personal. Las personas llegan a nuestra cuenta y tienen pocos segundos para decidir si se quedan, si lo que ven les gusta, si quieren más. Y todavía no han leído nada.

2.

¿A quién le hablo? No podemos hablarle a todo el mundo porque acabaremos hablando con nadie. Encontramos nuestra voz y tenemos claro quién es nuestro público, a quiénes queremos llegar con nuestro mensaje, estamos atentos a sus necesidades para darle la información que necesita. No queremos tanto que nos sigan, queremos que nos crean.

3.

¿Qué le digo? El contenido que aporta nunca muere. No creamos por crear. Lo que escribimos en redes sociales dice mucho de quiénes somos, de nuestro profesionalismo.

Sobre todo cuando hablamos por una marca. Tenemos un compromiso muy grande con la generación de un contenido que aporte valor. Con ayudar, con inspirar. Queremos ponerle letras a muchas historias, generar conversaciones, compartir contenido útil.

Tenemos éxito, en Instagram y en la vida, cuando somos constantes, cuando somos receptivos, cuando somos prácticos, cuando somos creativos, cuando somos amables, cuando somos honestos. Cuando unimos esfuerzos, cuando armamos equipo. Cuando aprendemos a reinventarnos, porque una idea de negocio y un plan de comunicaciones puede con todo en un Canva, en un papel, pero solo en la práctica descubriremos su verdadero potencial.

 

El secreto para dominar Instagram

By Sara Be.6 Comments

Yo me soñaba escribiendo un blog de esos escandalosos que tienen título de periódico amarillista, y como la vida es muy cortica, empecé este año cumpliéndome esa meta y publicándote el texto que estás a punto de leer. 

Aquí no voy a darte la fórmula mágica de a qué horas publicar para llegar a 100 likes en medio minuto ni el código de cómo hackear el algoritmo. Mi secreto es una vaina súper sencilla, pero a la vez súper poderosa porque supone la verdad máxima de esta red social: una verdad que constantemente olvidamos en nuestro afán por crecer los números a costa de lo que sea. 

Dice así, con entonado acento: Instagram es una red para crear comunidad. Y según dice la RAE (no yo): “una comunidad es un grupo de personas que comparten los mismos intereses”. 

Entenderás entonces que es muy de pa´arriba pedirle a la gente que se una a tu ola si lo único de lo que hablas es de lo que tienes para vender. Lo que tienes para vender no son tus intereses, son tus productos. ¿Y qué es lo que dice arriba? ¿gente que comparte los mismos productos? NOOOO: gente que comparte los mismos intereses, INTERESES, NO PRODUCTOS. 

Lo que tienes que hacer es sentarte a pensar cuáles son tus intereses, qué te mueve, qué causas defiendes, en qué propósitos crees. Por qué creaste lo que vendes: cuál era el fin poético,  inspiracional, el que no cabía en el cuadro de excel. La tarea es dar con esa respuesta para luego volverla contenido. 

Publicando solo tu producto vas a lograr, tal vez, – como máximo -, que el usuario te compre cuando te necesite. Pero, publicando desde tu propósito vas a lograr que el usuario te compre incluso cuando no te necesita, simplemente porque te quiere. 

Así pues la pregunta que debería estar en tu mente cuando te sientes a planear tu feed debería ser: ¿cómo convierto en contenido lo que defiendo como marca?. Porque es en esa respuesta donde se esconde el secreto para dominar Instagram.

Carta de despedida a los likes

By Sara Be.No Comments

Me gustaría que esta fuera una de esas notas que se escriben con lágrimas en los ojos y nostalgia en medio de la garganta. Me gustaría nombrar uno a uno los momentos felices y dibujarlos con el poder infinito de las letras para luego dejarlos atrás con el sin sabor que deja el final de un viaje esperado. Pero no, esta no es una de esas. 

Todo lo contrario, queridos, hoy me despido de ustedes con una sonrisa que me llega hasta los ojos. 

Decir adiós esta vez, es fácil. No porque no hayan sido divertidos, por favor, no me malinterpreten. Por supuesto que disfrutaba de la adrenalina de verlos subir poco a poco en un post que me había costado varias neuronas. Claro que se me hinchaba el pecho de orgullo cuando los veía superar mis expectativas y volverse más y más grandes. Y para qué, estaría mintiendo si les dijera que no los esperaba como quien espera un amor pasajero, cada vez que decidía volver a publicar. 

Y sin embargo, digo que este adiós es fácil  porque significa despedir la ansiedad, la frustración, la superficialidad y el afán constante de comparar imposibles. 

Que hayan decidido empacar maletas supone el principio del fin de las marcas que buscan resultados rápidos y sin fondo, de los personajes que flotan en egocentrismo y de las compañías que se enriquecen prometiendo estadísticas mentirosas. 

Si les soy sincera su despedida me da esperanza. Me invita a pensar en un futuro donde el contenido sea realmente creado desde el amor y no desde la presión imaginaria, un futuro donde los verdaderos creativos ideen sin fronteras, donde el valor pase de los números a los conceptos, donde la inspiración tenga más espacio y los miedos se hagan más pequeños. 

Sé que este viaje que están a punto de emprender no fue una decisión altruista. Muy lindos los discursos y las supuestas intenciones, pero los dos sabemos que por ahí no corre el agua. Sus jefes no son hermanitas de la caridad, son tipos ultra millonarios que se han enriquecido gracias a la cantidad de información que nosotros, los usuarios, les entregamos con todos los permisos. ¿Cuál es entonces el objetivo final? menos miedo a publicar que traduce más publicaciones que a su vez traduce más información para generar más ventas y tener más control. A mí no me engañan, yo me los conozco. Pero agh, esa pelea está perdida, entonces mejor decido mirar lo bonito. 

Decido pensar en la gente que por fin va a atreverse a hablar de su propósito y va a sentirse bienvenida, en las campañas que vamos a poder crear sin más ilusión que impactar gente, que inspirar a otros, en los contenidos creativos que genios alrededor del mundo se animarán por fin a compartir. 

Así que por mi parte les deseo un buen viaje, que les rinda el camino y les sonrían los vientos. 

Con cariño,

Sara BE.

Instrucciones para emprender

By Sara Be.No Comments

Párate frente al espejo, al final de la tarde, cuando el sol es apenas un suspiro cerca del horizonte. Mírate a los ojos y siente miedo, date cuenta  de que estás solo y que tu idea es un hilo frágil que apenas y se sostiene. 

Ignora la cordura y siente entre las costillas el impulso de creerle. Reconócete capaz de deshacer el abrazo atrapante de la monotonía. Dile al fracaso que no le tienes miedo, que le aceptas la batalla, que te sabes ganador. Dícelo y por un instante llama certeza a esa frase.  

Cuéntale luego el plan a un amigo, al loco ese, al que siempre sonríe cuando las cosas para los demás carecen de sentido. 

Cítalo un jueves por la tarde al café que queda cerca de la oficina. No le digas mucho, ignora sus preguntas, pídele que no llegue tarde. Levanta la mano cuando lo veas entrar por la puerta de madera y hazle señas para que se siente a tu lado. Deja que pida un café, sin azúcar, y luego narrale toda la historia como si las palabras te estorbaran y quisieras vaciarte las ideas. 

Atrapa en la mirada cada gesto suyo; atrapa los ojos que se abren, la boca que se desencaja, las miradas llenas de palabras. Escuchalo cuando sea su turno, responde lo que puedas, deja lo demás para después. Suspira y pregúntale: entonces, ¿crees que funcionaría? Aguanta la respiración durante el instante de silencio que antecede la respuesta. , escúchalo decir y siéntete aliviado. Permítete la debilidad de ilusionarte con la sensación de que eres capaz, de que esta era la respuesta, de que encontraste el camino. 

Llega a casa y cuéntale a mamá que está preparando la comida, esquívale las preocupaciones, hazte impermeable a todos sus miedos. Limítate a asentir con la cabeza aunque no estés de acuerdo, aunque te suene equivocada. Dile que la entiendes, promete que tendrás cuidado mientras sueñas en secreto con lanzarte de cabezas. 

Acuéstate a dormir, luego, del lado derecho de la cama,-  o del izquierdo, según te dicte la costumbre -, y súbete a la montaña rusa de pensamientos que ha construido sede en tu cabeza. Toma entre las manos todos los “que tal sí” y dales vueltas infinitas. 

Siente que te arrepientes, olvida el porqué, pierde el horizonte. Permite que la respiración se agite y el corazón vaya más lento. Date palo, hazte el odio, llénate de dudas. Mira el borde del abismo y con fuerza que no sabes de dónde vuelve a la cordura.

Mira el reloj, date cuenta que está tarde. Ignora la batalla que libran tus ideas y tus costumbres. Haz como si no existieran, como si no fueran lunares destinados a permanecer. Decide al fin que mañana será el día, decídelo a pesar de todo, decídelo y no permitas que las excusas, que te miran desde lejos, te roben el impulso.

Por donde empezar mi estrategia digital.

By Sara Be.3 Comments
Por el principio.

 

Gracias.

 

Mentiras, pilas pues: papel y lápiz.

 

Quiero que pienses en la estrategia como en la receta para la torta; planear una estrategia es definir todo lo que pasa antes de la creación misma del contenido. Por eso aquí no te voy a hablar de horas de publicación ni de los hashtags más usados, aquí lo que quiero es que hagas introspección: que dejes de mirar hacia afuera; hacia los likes y las estadísticas. Y que empieces a mirar hacia adentro; hacia la esencia y los porqués.

 

El primer paso en la creación de la estrategia es definir cuál es la voz de tu marca. No es lo mismo cómo vende limonada una abuelita, que como vende limonada un niño de 10 años. La voz de la marca es lo que regula el tono de comunicación, es la base sobre la cual podemos salir a contar al mundo aquello que tenemos para ofrecer. Sin una voz de marca clara corremos el riesgo de caer en uno de dos abismos: o terminamos hablando como todo el mundo o terminamos siendo más robóticos que EVA la de Walle.

 

El ejercicio de construir la voz de marca es tan propio como el de elegir la ropa interior todos los días. Cada marca es un universo de particularidades, el reto en este punto es identificar la mayor cantidad posible de elementos propios de la marca y registrarlos juntos como una guía de lenguaje. Aquí se vale sollársela (Word dice que esta palabra no existe, pero YOLO), sentarse con una o dos copas de vino y tener conversaciones imaginarias. Entre más robusta sea la construcción de esta voz, más fácil será contar el cuento.

 

Una vez tienes eso, lo segundo a lo que deberías dedicarle tiempo y cabeza es a mapear los objetivos de comunicación: qué quieres que la gente entienda de tu marca, cuáles son las frases con las que van a definirte cuando le cuenten a sus amigos de tu existencia, qué es lo que vas a provocar en ellos, por dónde vas a diferenciarte del resto.

 

Hacerse estas preguntas es como embarcarse en un proceso de sico-análisis: habrá momentos de frustración, saldrán más interrogantes que respuestas y seguramente terminarás filosofando sobre el porqué de la vida misma. Pero es vital que construyas ese mapa de propósitos, porque se volverá el Waze de tu contenido: esa  plataforma que sabe la mejor ruta para evitarse todos los obstáculos (aunque a veces te mande por pasadizos más escondidos que la ciudad de Atlantis).

 

Finalmente una vez tienes tu voz identificada y tus objetivos mapeados, vas a salir con una lupa a hacer Content Hunting. ¿Qué, what? Yes mister: Content Hunting, o sea: búsqueda de contenido.

 

En investigación hay una vaina que se llama Estado del Arte, es el momento donde toca meterse a la biblioteca a ver lo que han dicho y hecho otros sobre el tema que uno anda indagando. Con el fin de no caer en obviedades y de no repetir errores ajenos. El Content Hunting es primo hermano de este momento.

 

En plastilina: vaya y stalkee a todo el que tenga un proyecto parecido al suyo. Vea qué están haciendo bien, pero vea, sobre todo: qué les está haciendo falta. Porque es en esos vacíos donde será más fácil generar valor a otros.

 

OJO: (en mayùscula) usted va a hacer esto NO para copiarse (¿si leyó bien el no?) sino para INSPIRARSE, para poner su cabeza en modo creativo y no arrancar de cero y más perdido que Dory.

 

El Content Hunting le servirá para darse cuenta de que usted no está inventando el agua tibia, de que hay otros allá afuera (posiblemente más tesos que usted *Entra emoji de llanto desconsolado) haciendo cosas increíbles. Para bajarle los humos al ego y subirle el volumen al motor del esfuerzo.

 

Ah sí, y si usted llegó hasta aquí y se está preguntando: Sara, pero yo ya empecé a comunicar mi marca, qué hago, me devuelvo?. Tengo para decirle: yo ya me vestí, pero no me he bañado, ¿qué hago, me devuelvo?

 

Ajá, sin pereza: arranque y arranque bien.

Qué NO es un community manager

By Sara Be.2 Comments
A ver, empecemos por ser honestos: a un chef  no le vas a pedir que te construya una casa, ni a un médico se te ocurría encargarle la reparación de tu carro. ¿Por qué? Porque hay profesiones que se encuentran (gracias a Dios y todos Los Santos) en el cielo del sentido común. Sin embargo, hay otras profesiones, como la que vengo a defender, que por nuevas, por amplias o por demalas, les ha tocada ser tan camaleónicas que terminan volviéndose cargas para quienes las ejercen.
Ese es el caso de los Community Managers. Y la verdad es que, aquí entre nos, me parece curioso, porque en una era donde el principal objetivo es generar comunidad, ser el responsable de ese manejo, debiera merecer una condecoración real tipo Mia Termopolis en el Diario de la Princesa. Pero, como no vivimos en Disney, la cosa no es tan mágica, de hecho: no es NADA mágica, y a los CM les toca lidiar con unas exigencias incoherentes, unos jefes abusivos y un universo laboral que sigue anclado a las horas hombres.
Entonces yo, en un grito de auxilio, un intento de rebelía, o un puro capricho – como quiera llamarlo usted que ahora me lee- me propuse escribir CINCO cosas que NO es un CM, para que al menos el mundo tenga el otro lado de la moneda y ojalá la balanza más equilibrada.

 

Así que, si le sirven de algo, aquí le quedan:
Un Community Manager:

 

1. No es tu diseñador inhouse.
Sí diseña, sí posiblemente le tocó aprender el significado oculto de la barrita de herramientas de Illustrator, y sí puede tener el 50% del espacio de su celular ocupado con aplicaciones de tipografías y formas. Pero no, no y no, es el encargado de hacer las tarjetas de navidad, las invitaciones a los eventos, ni el letrerito para la puerta de los baños.
Su trabajo es diseñar todas aquellas piezas que tengan quer ver con el contenido digital que maneja, esas que se acuerdan en la parrilla o en la estrategia y que nacen más de la planeación que de la improvisación.

 

2. No es un robot que no tiene familia ni fines de semana.
Como el sentido común es el menos común de todos los sentidos, decido poner esto de segundo en la lista: tu CM es un ser humano, de carne y hueso, de emociones y olvidos. No es un bot programado, ni un sistema primo de Siri, ni una maquinita de respuestas automáticas.
Tiene días malos, horas libres y complicaciones que se le salen de las manos. No se las sabe todas, ni las puede hacer todas. Necesita, como cualquier persona, salir de su trabajo, poder dejar de vez en cuando “la oficina” y mirar para el techo si quiere o terminarse de ver su serie favorita. Sí, también es válido que quiera tiempo para hacer lo que sea que le de la gana. #SorryNotSorry

 

3. No es un servicio social.
Su puesto entra en la nómina como cualquier otro, porque es un trabajo. No es un hobbie, no es un voluntariado, no es un escampadero. Es y debe ser entendido y respetado como una labor. Así que repite conmigo: mi CM no me está haciendo un favor, ni yo le estoy haciendo un favor a mi CM. (ni del mismo modo en el sentido contrario).

 

 4. No es toda tu nómina de comunicaciones.
Hazme el favor y antes de creerme esta cuarta revisa si tu CM tiene dos ojos, dos orejas y una nariz. Si es así entonces ahora sí créeme cuando te digo: Community Manager es UN cargo (ojo que está en mayúsculas) UNO solo. Por lo tanto se le debe exigir como tal.
No es fotografo, editor, videografo, estratega, escritor, periodista, analista, financiero, operario, secretario, astronauta ni ninguna de las demás carreras que le quieras cargar encima. Es: Community Manager; o sea: se encarga de gestionar tu comunidad y de MANEJAR (ojo otra vez) el contenido que existe alrededor de ese propósito.

 

5. No es tu gerente de ventas.
Por último vengo con un alfiler para explotar la burbuja en la que estás viviendo. Las redes sociales NO son tu departamento de ventas, ni tu CM es el gerente del área. Las redes sociales son espacios para que INTERACTÚES, VISUALICES Y CONVERSES sobre tus propósitos de marca con aquellos que decidan sentirse identificados. Las ventas suceden, sí, pero por añadidura: no deberían ser el foco, el foco debería ser: generar valor a otros.
Es duro, yo sé. Puedes llorar y escucharte dos de Arjona, pero es la verdad y entre más rápido la aceptes más fácil se hará el proceso: como con un purgante, el primer sabor es horrible, pero la sensación de mejora hace que valga la pena.

Lo comercial es enemigo del buen contenido.

By Sara Be.No Comments
Tengo en mis manos un libro que compré hace tal vez dos domingos. En la página 30, -donde voy-, hay una carta que le escribió un famoso ilustrador a uno de sus fans. Entre las cosas que le aconseja, el tipo escribe, varias veces: dibuja despacio. Le hace ver a lo largo de las líneas que esa paciencia es el secreto para su maestría.
Llevo tiempo pensando y enfrentando esto, y hoy me decidí a escribirlo. El ritmo comercial, que grita de fondo: vender, vender, vender, es el principal enemigo del buen contenido.
Porque el buen contenido, como el buen dibujo -según le leo a este ilustrador- toma tiempo y se debe hacer despacio.
Para que una idea cale, para que una historia enamore, para que un argumento se vuelva válido requiere del bálsamo que solo produce el paso del tiempo.
Crear y ejecutar, al menos cuando ambas se hacen bien: son ejercicios de paciencia, de atención al detalle. De silencios, incluso. Porque en los silencios termina de entrar el mensaje. En los espacios en los que no se dice nada, en los que se hace una pausa, en los que se permite el verbo extrañar, la audiencia puede por fin entender y sentir.
El afán nos mata, en muchas cosas, pero nos mata sobre todo en el arte de crear. Nos mata el afán comercial de que hay que vender y hay que vender rápido. Nos mata porque va en contra del otro discurso, -del discurso que amo y defiendo-, ese que da prioridad a la investigación, a la observación y al arte de construir, como se construye la filigrana, cada detalle de una estrategia.
Si yo pudiera dejar un consejo, cualquiera, para que pase a la historia, tal vez, como el ilustrador que ahora leo, dejaría ese: creen despacio.
Aunque el afán comercial les gruña y los mire con el entrecejo casi a reventar de lo junto. Aunque se les exija lo contrario por todos los medios y en todos los idiomas. Dense el tiempo de crear, en calma, solo así se desarrollan las grandes ideas. Las otras tienden a ser mucho más efímeras.
Despacio, en serio.

¿Qué es el Storytelling?

By Sara Be.No Comments
Antes que del Storytelling, voy a hablarles de Raquel.

 

Quiero que se tomen un momento, – ahorita mismo-, cuando apenas empieza esta lectura para imaginarse a su propia Raquel. Quiero que cierren los ojos y se la dibujen, quiero incluso que abracen el vacío si no aparece en su mente imagen alguna.

 

Raquel es hasta esta línea cualquier mujer de cualquiera de los lectores que se topen con estas letras. Pero dejará de ser todas y se volverá solo la mía ahora que se las narre.

 

Raquel era mi abuela. Era una mujer sensata, de mirada sabia y palabras cortas. Raquel tenía el pelo blanco de punta punta y al sol destellaban de su cabeza mechones morados. Raquel fue profesora. Raquel se sentaba en el borde del sofá, con una ruana y un sombrero a tejer o a tomar tinto. Raquel levantaba la taza con firmeza y mantenía durante todo el movimiento el dedo meñique alzado al aire. A Raquel le gustaba el mar, el mar todo el tiempo, pero el mar, sobre todo, cuando atardecía.

 

¿Lo ven? en seis renglones y solo usando palabras he logrado destruir su imagen de Raquel y posicionar la mía. Ahora, cada que mencione a Raquel a lo largo de esta lectura, ustedes sabrán que hablo de la mujer que les he descrito, sentirán que la conocen y no podrán evitar un deje de nostalgia cuando les cuente que Raquel murió hace un año.

 

Les hará gracia incluso saber que aquella maniobra suya del dedo levantado mientras tomaba la taza, no era tema de modales o infulas de realeza novelesca, que su dedo alzado al aire no se debía a otra cosa más que al hecho de que se había fracturado de joven el tendón y su dedo no doblaba. Que lo supe el día que murió, porque enternecida viéndole el dedo al aire, en esa cama de hospital, había dicho: “miren, la abuela murió en su ley”, y alguien me había corregido para contarme el incidente.

 

Raquel, que antes de ahora no existía para ustedes, que había sido, -tal vez, muy seguramente-, cualquier otra, menos esta, en el primer párrafo, ya ha calado en sus cabezas. Pertenece a sus memorias tanto como a la mía y ha logrado a través de mi voz – que no se escucha pero se imagina con cada letra – hacerse real en la vida de quienes para ella siempre serán extraños.

 

Es esto, esta historia de Raquel, lo que significa el storytelling. Sin tanto eufemismo, sin tanta explicación rebuscada, estudiada y exprimida. El storytelling es el arte de contar una historia y despertar la imaginación. Es la técnica de narrar para crear puentes de conexión con otros, para empatizar, para emocionar, para crear imágenes comunes, para volver de muchos un relato que era de pocos.

 

El Storytelling es, en últimas, una arma que dispara, con precisión, a los recuerdos.

Mesero, ¡Más likes por favor!

By Sara Be.No Comments
Usted tiene dos opciones, o se busca una de esas páginas medio mercado negro que venden likes al por mayor, o empieza a generarle valor a los usuarios a través de su contenido. De la primera: ¡líbranos señor! De la segunda déjeme darle 5 tips, bien explicados, para que intente a ver si le funciona.

Estos tips los construí a partir de un análisis de respuestas que me dieron mis seguidores cuando pregunté qué era lo que creían le hacía falta al contenido de las marcas. A las más de 500 personas que participaron: toda mi gratitud, este artículo es en su nombre.

TIPS PARA CREAR UN MEJOR CONTENIDO:

1. NO SEA EL AMIGO INTENSO

¡Ojo! ser el amigo intenso no es equivalente a publicar todo el día a todas las horas, usted fácilmente puede montarse 7 posts diarios muy bien hechos y tener todos los likes del universo en cada uno. Ejemplo: los unicornios de Mattelsa, que hasta publican 9 veces al día, y todos los posts les suben de los 10 mil.

Ser intenso no es eso. Ser intenso es hablar sobre lo mismo una y otra y otra vez. Mi abuelo, (te quiero abuelo, perdón por esto) tiende a contar siempre las mismas historias y mi abuela grita desesperada: ¡Aurelio, otra vez! Así tal cual me imagino yo a los seguidores de esas marcas que todo el día a todas las horas solo les dicen: compreme, compreme, compreme.

¡ Por favor no ! Venda: sí, obvio. Pero también diversifique su contenido: enamore, atraiga, escuche. No se vuelva repetitivo e inoportuno, que para nadie es un secreto que esas no son cualidades que uno quiera de cerquita.

2. DEJE DE CONTAR LO OBVIO

Hay una trampa en internet que se me hace de lo más desesperante. La gente lo llama “clickbait” y es ese truco de enganchar con un título súper escandaloso para que el usuario haga click y luego se encuentre con un contenido que nada que ver. Ejemplo: 5 planes que no puedes perderte en Cartagena. Y son los mismos 5 planes de toda la vida, contados de la misma forma.

Los usuarios aman las marcas que les enseñan, pero que les enseñan de verdad. Los consejos valiosos que escapan a lo repetitivo y se parecen poco a los mismo 5 trucos obvios que abundan en cuanto link. Entréguele información de valor a su usuario, provóquele un ¡WOW! bien estruendoso. Puede que le cueste más construir y encontrar la información, pero le aseguro que va a valer la pena.

3. TENGA EL JARDÍN MÁS ENVIDIABLE

Imaginese a Instagram como una comunidad tipo Desperate Housewifes. Puras casitas, una al lado de la otra, con puertas que dan frente a frente y llena de vecinos atentos y (agh pues digámoslo) envidiosos. Bajo ese escenario, piense en los posts como el jardín de la entrada: lo primero que cualquiera ve cuando se acerca.

Entenderá así que de esa impresión depende lo que los demás piensen, pero más importante, depende la forma en la que quieran o no interactuar con usted. Mi consejo es que se construya un jardín envidiable, que todos los días cuide las flores y que se fije bien en lo que siembra. Defienda siempre la calidad, verá que así vendrán más vecinos a hacerle la visita.

4. ACUÉRDESE DE SU MAMÁ

Sí, así como lo leen. El cuarto consejo es: acuérdese de su mamá. Especialmente cuando le decía: “entonces si su amiguito salta de un puente usted también va y salta”. Está bien estar enterados de las tendencias, saber qué está pasando en el universo digital, y por dónde va la atención de los usuarios. Pero no está bien andarse pegando de cuánto formato se ponga de moda, yendo incluso en contra de la esencia misma.

Aprenda a observar para decir a qué sí y a qué no debe unirse su marca. El usuario es inteligente y sabe reconocer cuándo usted está montándose desesperadamente en cualquier barco y además huye muy fácil cuando empieza a encontrar tanto de lo mismo. Adapte a su estilo las tendencias, no haga al contrario.

5. SEA UN TAPETE DE TERCIOPELO

Reconoce esa sensación al ver un tapete rojo de terciopelo. Esa necesidad instintiva de ir a tocarlo y la satisfación memorable de sentirlo tal cual se lo imaginó. Pues bien, provoque eso en sus usuarios. Vuélvase una marca que otros quieran sentir, que quieran tener cerca, que se imagen experimentando.

Sálgase de las redes y cree actividades reales para usuarios reales. Use el contenido online para activar el offline y, a lo reina, del mismo modo en el sentido contrario. Rompa la barrera de la pantalla y párese un poquito más cerca de la realidad de sus usuarios.