Me gustaría que esta fuera una de esas notas que se escriben con lágrimas en los ojos y nostalgia en medio de la garganta. Me gustaría nombrar uno a uno los momentos felices y dibujarlos con el poder infinito de las letras para luego dejarlos atrás con el sin sabor que deja el final de un viaje esperado. Pero no, esta no es una de esas. 

Todo lo contrario, queridos, hoy me despido de ustedes con una sonrisa que me llega hasta los ojos. 

Decir adiós esta vez, es fácil. No porque no hayan sido divertidos, por favor, no me malinterpreten. Por supuesto que disfrutaba de la adrenalina de verlos subir poco a poco en un post que me había costado varias neuronas. Claro que se me hinchaba el pecho de orgullo cuando los veía superar mis expectativas y volverse más y más grandes. Y para qué, estaría mintiendo si les dijera que no los esperaba como quien espera un amor pasajero, cada vez que decidía volver a publicar. 

Y sin embargo, digo que este adiós es fácil  porque significa despedir la ansiedad, la frustración, la superficialidad y el afán constante de comparar imposibles. 

Que hayan decidido empacar maletas supone el principio del fin de las marcas que buscan resultados rápidos y sin fondo, de los personajes que flotan en egocentrismo y de las compañías que se enriquecen prometiendo estadísticas mentirosas. 

Si les soy sincera su despedida me da esperanza. Me invita a pensar en un futuro donde el contenido sea realmente creado desde el amor y no desde la presión imaginaria, un futuro donde los verdaderos creativos ideen sin fronteras, donde el valor pase de los números a los conceptos, donde la inspiración tenga más espacio y los miedos se hagan más pequeños. 

Sé que este viaje que están a punto de emprender no fue una decisión altruista. Muy lindos los discursos y las supuestas intenciones, pero los dos sabemos que por ahí no corre el agua. Sus jefes no son hermanitas de la caridad, son tipos ultra millonarios que se han enriquecido gracias a la cantidad de información que nosotros, los usuarios, les entregamos con todos los permisos. ¿Cuál es entonces el objetivo final? menos miedo a publicar que traduce más publicaciones que a su vez traduce más información para generar más ventas y tener más control. A mí no me engañan, yo me los conozco. Pero agh, esa pelea está perdida, entonces mejor decido mirar lo bonito. 

Decido pensar en la gente que por fin va a atreverse a hablar de su propósito y va a sentirse bienvenida, en las campañas que vamos a poder crear sin más ilusión que impactar gente, que inspirar a otros, en los contenidos creativos que genios alrededor del mundo se animarán por fin a compartir. 

Así que por mi parte les deseo un buen viaje, que les rinda el camino y les sonrían los vientos. 

Con cariño,

Sara BE.

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